Abstract
Pensar es trabajar en transformar el pensamiento, escribía Meschonnic. La crítica es, ante todo, eso: reflexionar precisamente sobre lo que nuestros saberes nos impiden saber. Un gesto que transforma a partir de la interrogación misma. En diálogo con el Profesor Duncan Kennedy, el presente trabajo pretende repensar la relación entre enseñanza, crítica y acción en el campo jurídico, insistiendo en la necesidad de reinscribir la crítica no como develamiento de una “verdad esencial” oculta sino como una praxis que transforme a partir de los propios límites que el orden simbólico instituye. Asimismo el artículo aborda la pregunta por la interpretación judicial sugiriendo la necesidad de desplazar el significante “trabajo jurídico” hacia la órbita de la “acción” en sentido arendtiano. El trabajo o la fabricación a diferencia de la acción se produce en aislamiento. La acción, en cambio, necesita de otros. Es por ello que se ofrece como cambio y sobre todo: ausencia de cálculo.